Hoy estuve de visita en el
Centro Histórico de la Ciudad de Villahermosa, es que soy de las que disfruta
caminar por los sitios llenos de historia. Y a pesar, como sucede en las mayorías de las
ciudades que he visitado, aquella influencia antigua de los siglos pasados ha
tenido que ir evolucionando con el paso del tiempo, muchas veces en forma
desordenada y rompiendo la armonía de la historia. Una parte por la necesidad
de remodelar los cimientos de construcciones ya vencidas o simplemente porque
como es el lugar dónde todo nació, todos vuelven, por costumbre, curiosidad o
por negocio.
Uno de los lugares que visité fue el también remodelado Centro Cultural de Villahermosa, un diseño moderno, cuya fachada es de cristal destaca sobre el diseño antiguo de lo que le rodea (No conocí el anterior, pues soy recién llegada a la ciudad). Es un espacio donde las diferentes formas de arte se conjugan para darnos la oportunidad de acercarnos a obras de todos aquellos el arte forma parte de su vida. Está ubicado en la calle Madero, la cual han estado remodelando, como cuarta y última etapa de remodelación del Centro Histórico de la Antigua ciudad de San Juan Bautista. Por un buen tiempo todo fue un total caos, todavía lo es pero ya se puede transitar sin tener que esquivar los escombros y el polvo generado por las remodelaciones.
Al entrar, lo primero que se
agradece es la temperatura agradable gracias al sistema de aires acondicionados,
un respiro del sofocante calor característico de la ciudad y además adecuado
para el mantenimiento de las obras allí expuestas. Pero algo más sorprende y es
que hay una maqueta de la Ciudad de Villahermosa debajo de un piso de cristal.
Esta fue elaborada por estudiantes de Universidad.
En los espacios del Centro Cultural podrás observar varias muestras
de pinturas y esculturas actualmente de diferentes comunidades de la ciudad,
que participan en Talleres Comunales. Pinturas en óleo de niños y adultos.
Particularmente, hoy cuando
estaba recorriendo el Centro Cultural, me pregunté por qué estaba haciendo ¿No
será pérdida de tiempo ver cuadros de otros que ni conozco? Y de pronto un
particular retrato en óleo de una familia llamó mi atención y leí la síntesis
de la obra. Era el retrato del Capitán Pedro Marcos Gutiérrez, su esposa Rafaela
Belaunzarán y sus hijos María Ventura y José Miguel, de autor Anónimo Mexicano,
pintado en 1814. Y es que muestra el comportamiento de la época, cómo era tan
marcado que las mujeres hacían labores consideradas como femeninas, en este
caso la costura, y en cambio los hombres con oportunidad de acceder a la
educación escolar. Además, a pesar de que unidos como familia y sentados uno al
lado del otro, el capitán y su esposa se daban la espalda, considerado propio
para la época. Y en ese instante recordé lo importante del arte, que una pintura
me puede contar cómo se vivió esa época, cómo la herencia histórica resuelve
muchos de los acertijos de la actualidad y recordar que una de las mejores
maneras de aprender es mediante las imágenes.
Pero, como nada es perfecto, opino que
la fachada necesita un adecuado mantenimiento, algunos cristales tienen
manchas y la basura característica del centro de la ciudad lo rodea. El trato
de los guías es muy amable, sería adecuado que usen uniforme para
identificarlos rápidamente. Además de adecuar la iluminación de las salas, ya
que los reflejos no dejan tomar buenas fotografías sobre todo en las esculturas
en cajas de cristal. En internet, he leído algunos comentarios sobre el mal uso
del Centro Cultural para eventos especiales no adecuados, espero que ya haya
sido solucionado por las autoridades correspondientes.
Aún así, los invito a que se
acerquen a conocer este espacio para mantener y rescatar la herencia cultural e
histórica de esta ciudad. Manejan una
agenda de eventos culturales y de entretenimiento interesante. Ofrecen
servicios de cafetería e WiFi gratuito y un Aula Virtual con servicio de
internet gratuito, asesoría de trámites en línea y talleres de computación. Un
lugar especial y una buena opción para enseñar a quienes visitan la ciudad.





